Quién decide qué se comunica: roles, tensiones y liderazgo

La comunicación científica en instituciones de investigación: roles claros, pero estrategia en disputa
Manos de personal investigador y de comunicación colaboran para redactar la versión final de una nota de prensa. Imagen generada con Inteligencia Artificial.
Personal investigador y de comunicación redactan una nota de prensa. Imagen generada con Inteligencia Artificial.

La comunicación científica ha pasado de ser una actividad periférica a una función central de las universidades y centros de investigación. Pero este cambio no está exento de fricciones. Un reciente estudio sobre instituciones de educación superior e investigación alemanas muestra que el personal investigador y los profesionales de la comunicación no siempre comparten las mismas expectativas sobre las tareas que deben asumir. Aunque ambos tienden a repartirse las responsabilidades técnicas, no siempre están de acuerdo en quién debe liderar la estrategia de comunicación.

Una tarea compartida con responsabilidades diferenciadas

Tanto el personal investigador como el de comunicación se muestran de acuerdo en la división de tareas:

  • los equipos de comunicación asumen la planificación, ejecución y evaluación de las acciones.
  • el personal investigador aporta el conocimiento experto y el contacto directo con el público.

Es decir, la dimensión operativa recae en profesionales de la comunicación, mientras que la especialización sobre cuestiones científicas se mantiene en manos del personal investigador, sobre todo en actividades como charlas, entrevistas o jornadas de puertas abiertas.

Estrategia y liderazgo: el punto donde surgen las tensiones

El principal desacuerdo entre grupos profesionales no está en cómo se comunica (tarea claramente atribuida al personal de comunicación), sino en las decisiones estratégicas sobre qué se comunica y por qué.

El estudio alemán identifica que tanto profesionales de la comunicación como personal científico reclaman la autoridad sobre cuestiones estratégicas como qué temas se priorizan, qué mensajes se lanzan o la aprobación final antes de publicar. En línea con otros estudios:

  • la prioridad de los equipos de comunicación es mantener la coherencia del mensaje institucional frente a la pluralidad de voces individuales.
  • la comunidad investigadora defiende su derecho a decidir sobre la comunicación del conocimiento que produce.

Un apunte desde el contexto español

Desde FECYT realizamos recientemente un análisis sobre la Red de Unidades de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+I), que permite cierta comparación con el estudio alemán.

Aunque en nuestro informe no analizamos directamente el conflicto de expectativas recíprocas entre comunicadores e investigadores, los datos exponen que la autonomía de las UCC+I suele estar limitada por otros departamentos, niveles jerárquicos superiores o por el propio personal investigador.

Esto afecta especialmente a decisiones que afectan a la imagen de la institución, como la aprobación final de notas de prensa o la gestión de relaciones externas.
El patrón no replica exactamente el alemán, pero apunta en la misma dirección: la estrategia suele quedar fuera del control directo de quienes gestionan la comunicación científica.

Claves para fortalecer la comunicación científica en las instituciones de investigación

La comunicación científica es fundamentalmente un proceso colaborativo que requiere la colaboración entre científicos, expertos en comunicación, diseñadores y el público.

Para reducir tensiones y potenciar la comunicación científica, el estudio alemán propone centrarse en dos grandes ejes:

1. Definir roles y responsabilidades

Establecer de manera clara los roles y responsabilidades de cada uno, desde la fase de planificación hasta la de evaluación, evitando confusiones y expectativas frustradas

2. Fomentar la colaboración entre personal de investigación y comunicación:
  • Potenciar a los comunicadores como asesores estratégicos del personal investigador en su labor de portavoces del conocimiento.
  • Reconocer y valorar las tareas de comunicación social de la ciencia en la trayectoria profesional del personal investigador, siempre con el apoyo de sus colegas de comunicación.
  • Promover programas donde ambas comunidades aprendan y negocien prácticas de comunicación de manera colaborativa, reforzando la comprensión mutua.

Estas medidas pueden ayudar a que la comunicación científica se posicione como un componente estratégico y transversal de la investigación.